
Gustav Klimt · PD
Fritza Riedler
Ficha
La historia
Klimt pintó a Fritza Riedler en 1906, la esposa de un profesor vienés de ingeniería, en los años previos a los relucientes retratos dorados que lo harían famoso. Ella aparece sentada, erguida e inmóvil, casi entronizada en un amplio vestido claro, y tras su cabeza un panel curvo de mosaico de colores se abre en abanico, como un tocado que en realidad no lleva. Los contemporáneos reconocieron enseguida la fuente. Recuerda el rígido peinado en forma de abanico de las infantas españolas que Velázquez había pintado más de 200 años antes, cuadros muy admirados en la Viena de entonces. Al año siguiente Klimt comenzó su retrato de Adele Bloch-Bauer, donde el oro se extendería por casi todo el lienzo hasta casi engullir a la retratada.




