
La historia
En 1905 cuatro jóvenes estudiantes de arquitectura de Dresde dejaron a un lado su carrera de dibujantes para pintar, y llamaron a su grupo Die Brücke, el puente, en el sentido de un paso hacia el arte del futuro. Sus nombres pasaron a ser el núcleo del expresionismo alemán: Ernst Ludwig Kirchner, Erich Heckel, Karl Schmidt-Rottluff y Fritz Bleyl, que pintaban desnudos y calles de ciudad con color crudo y sin mezclar.
Este museo de Berlín existe porque uno de ellos vivió lo bastante para levantarlo. En la década de 1960 Schmidt-Rottluff, ya anciano, ofreció sus propias obras a la ciudad si esta creaba un hogar para el grupo cuyo arte los nazis habían tildado de degenerado y arrancado de los museos alemanes. El arquitecto Werner Düttmann respondió con un pabellón bajo y luminoso entre los pinos de Dahlem, inaugurado en 1967.
Dentro están las xilografías, los rosas encendidos y los verdes ácidos, y las escenas de estudio de un movimiento que duró solo ocho años antes de que sus miembros riñeran y se disolvieran en 1913.


