
La historia
En la Bienal de Venecia de 1910, Gustav Klimt, el principal pintor de la Secesión vienesa, tuvo una sala propia con 22 obras. La comisión que compraba para la galería de arte moderno de la ciudad eligió una de ellas, Judith II, un lienzo alto y estrecho de la heroína bíblica aferrando la cabeza de Holofernes, y pagó 9.900 liras. Desde entonces está en Ca' Pesaro y se convirtió en el emblema de su colección.
El palacio, sobre el Gran Canal, es mucho más antiguo que los cuadros. Baldassare Longhena, el arquitecto de la iglesia de Santa Maria della Salute, lo proyectó para la familia Pesaro a mediados del siglo XVII, y Gian Antonio Gaspari lo terminó en 1710. En 1898 su propietaria, Felicita Bevilacqua La Masa, lo legó a la ciudad con una condición, que sirviera a los artistas jóvenes que no lograban entrar en muestras consagradas como la Bienal. De 1908 a 1924 las exposiciones Bevilacqua La Masa celebradas aquí dieron sus primeras ocasiones a los pintores Umberto Boccioni y Felice Casorati y al escultor Arturo Martini.
La colección empezó con compras en la segunda Bienal, en 1897, y abrió al público en 1902. Hoy Klimt comparte las salas con Zigzag blanco de Vasili Kandinski, de 1922, y con Cosiendo la vela del pintor español Joaquín Sorolla, una escena de 1896 en la que se remienda una enorme vela blanca en un patio valenciano lleno de sol.


