
La historia
En 1471 el papa Sixto IV entregó un grupo de estatuas antiguas de bronce al pueblo de Roma y las colocó en la colina Capitolina, el viejo centro de la ciudad antigua. Esa donación explica que se les llame a menudo los museos públicos más antiguos del mundo, una colección entregada a los ciudadanos en lugar de guardarse para un príncipe.
La plaza en torno a la que se asientan la trazó Miguel Ángel en la década de 1530, un trapecio con un pavimento oval y tres palacios, y en su centro se alzó en su día una estatua ecuestre de bronce del emperador Marco Aurelio que sobrevivió a la Edad Media solo porque se le confundió con el emperador cristiano Constantino. El original está ahora bajo techo y una copia ocupa la plaza.
Entre los bronces que dio Sixto está la loba que, según la leyenda, amamantó a los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. Cerca está el Galo moribundo, una copia en mármol de una estatua griega de un guerrero herido que se desploma en el suelo, y la cabeza y la mano de mármol gigantes que es todo lo que queda de un Constantino sentado colosal.
Colección
8 obras
Rómulo y RemoPedro Pablo Rubens, 1615
San Juan Bautista joven con carneroCaravaggio, 1602
El bautismo de CristoTiziano, 1511
El rapto de las sabinasPietro da Cortona, 1627
San SebastiánGuido Reni, 1615
Retrato de un hombreGiovanni Bellini, 1490
Retrato de Juan de CórdobaDiego Velázquez, 1650
La buenaventuraCaravaggio, 1594