Palacio de Constantino
San Petersburgo, Rusia
La historia
En 1918 Iliá Repin, el pintor realista ruso más conocido de su tiempo, vivía en su casa de Kuokkala, a orillas del golfo de Finlandia, que la independencia finlandesa acababa de dejar al otro lado de una nueva frontera con Petrogrado. Ese año pintó Bolcheviques, donde un soldado del Ejército Rojo le quita el pan a un niño. El cuadro cuelga hoy en el Palacio de Constantino de Strelna, en la orilla sur del mismo golfo.
El palacio nació como el proyecto de Pedro el Grande para una residencia junto al mar en la década de 1720 y debe su nombre al gran duque Constantino Pávlovich, hijo del emperador Pablo I, que fue su dueño. Sus bienes se dispersaron después de 1917, y en la Segunda Guerra Mundial Strelna quedó en primera línea del frente y el edificio quedó reducido a sus muros. Se reconstruyó para el 300.º aniversario de San Petersburgo, en 2003, como residencia de Estado, el Palacio de Congresos, que aún acoge cumbres.
El arte llegó en 2007. El violonchelista Mstislav Rostropóvich y su esposa, la soprano Galina Vishnévskaya, habían sido privados de la ciudadanía soviética en 1978 y pasaron unos 30 años en el extranjero reuniendo pintura, porcelana y artes decorativas rusas. Días antes de que Sotheby's subastara la colección en Londres, el empresario Alisher Usmánov la compró entera y la donó al palacio, donde más de 450 piezas, entre ellas obras de Repin, se muestran en visitas guiadas.
