Castillo de Hohenzollern

Castillo de Hohenzollern

Bisingen, Alemania · Sitio web


La historia

En las habitaciones privadas del rey en el Castillo de Hohenzollern, sobre el paso al dormitorio, cuelga un retrato pintado en 1802 por la artista francesa Élisabeth Vigée Le Brun. La retratada es Luisa de Mecklemburgo-Strelitz, reina de Prusia, que murió en 1810 a los 34 años. Las estancias estaban destinadas a su hijo Guillermo I, más tarde primer emperador alemán, que colgaba una imagen de su madre en cada despacho y cada dormitorio que usaba.

El castillo que rodea esa sala lo construyó otro de sus hijos. En esta cima aislada del Jura de Suabia, solar de la dinastía Hohenzollern, habían existido antes dos fortalezas, y la primera fue destruida en un asedio en 1423. Su hijo mayor, el rey Federico Guillermo IV de Prusia, levantó el actual castillo neogótico entre 1850 y 1867 según planos de Friedrich August Stüler, discípulo del arquitecto berlinés Schinkel.

El castillo sigue perteneciendo a la familia Hohenzollern y se visita como museo. Su tesoro guarda la corona real prusiana hecha para Guillermo II en 1889, junto con objetos personales de Federico el Grande, entre ellos sus tabaqueras. De 1952 a 1991 descansaron aquí también los ataúdes de Federico el Grande y de su padre, antes de volver a Potsdam.

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