
Casa del último cartucho
Bazeilles, Francia
La historia
El 1 de septiembre de 1870, día de la batalla de Sedán, unas decenas de soldados franceses de infantería de marina defendieron una posada a la entrada del pueblo de Bazeilles frente a las tropas bávaras, disparando desde las ventanas hasta casi agotar la munición. La casa, que entonces pertenecía a la familia Bourgerie, es hoy un pequeño museo, y la habitación donde terminó la defensa conserva las huellas del combate.
El pintor Alphonse de Neuville, que había combatido él mismo en esa guerra, convirtió el episodio en Les Dernières Cartouches, Los últimos cartuchos. Fue un éxito clamoroso en el Salón de París de 1873 y se reprodujo en grabados durante décadas. El lienzo original cuelga aquí, en la casa que representa.
El edificio se compró en 1899 mediante una suscripción popular organizada por el periódico parisino Le Gaulois. Sus vitrinas guardan armas, uniformes y objetos recogidos en el campo de batalla o donados por descendientes de los soldados, y el osario del pueblo, construido en la década de 1870 para los muertos de los combates, está muy cerca.
