Museo Cantini

Museo Cantini

Marsella, Francia · Sitio web


La historia

En 1940 y 1941, André Breton, el fundador del surrealismo, quedó atrapado en Marsella con un grupo numeroso de artistas amigos, todos a la espera de visados y de un barco que los sacara de la Francia en guerra. En la Villa Air-Bel, la casa donde se alojaban, pasaban el tiempo diseñando una baraja, el Jeu de Marseille, con figuras como Baudelaire, Hegel y Freud en lugar de reyes y reinas. Las cartas llegaron al Museo Cantini en 2003, donadas por la hija y la nieta de Breton.

Aquella estancia llena de inquietud ayuda a entender por qué el surrealismo es uno de los grandes puntos fuertes del museo. Victor Brauner, pintor rumano que estuvo entre los refugiados, está representado con 21 cuadros, y también están aquí Max Ernst, André Masson y Joan Miró.

El marco es más antiguo y más sereno. El museo ocupa una casa señorial de la rue Grignan, construida en 1694 para la Compagnie du Cap Nègre, una empresa de pesca de coral. Jules Cantini, escultor y comerciante de mármol, la compró en 1888 y la legó a la ciudad al morir en 1916, con el deseo de que se abriera en ella un museo de artes decorativas. Se inauguró en 1936 y con las décadas se fue volcando en el arte del siglo XX.

Marsella atraviesa toda la colección. La Entrada del puerto de Marsella de Paul Signac, de 1911, compone el puerto con pequeñas pinceladas de color vivo, y Raoul Dufy pintó en 1908 los árboles de L'Estaque, un poco más allá en la costa. Un estudio de desnudo masculino de Henri Matisse, hecho hacia 1900 cuando aún se formaba en París, cuelga entre los modernos. En mayo de 2026 el museo inauguró una nueva presentación de su colección permanente, titulada Par une langue échappée.

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Colección

2 obras