
La historia
François-René de Chateaubriand, el escritor nacido en Saint-Malo, legó a su ciudad natal su retrato pintado por Anne-Louis Girodet, un pintor de la época napoleónica. Lo muestra con el cabello agitado por el viento ante las ruinas de Roma, y pasó a formar parte de una galería de hijos ilustres que la ciudad había creado en 1838. Esa galería estaba en el antiguo ayuntamiento, y cuando Saint-Malo fue bombardeada en 1944 casi todo lo que había allí se destruyó. El Chateaubriand se salvó porque el Estado lo había puesto a resguardo.
Después de la guerra, mientras se reconstruía la ciudad amurallada, el municipio instaló sus colecciones en la gran torre del homenaje del castillo, una torre en forma de herradura iniciada en 1424 para Juan V, duque de Bretaña. El museo de historia abrió allí en 1950 y contaba la historia de un puerto volcado al mar: la pesca del bacalao en Terranova, los corsarios, el explorador Jacques Cartier y, desde 2002, objetos rescatados de pecios del siglo XVIII frente a la costa. La colección incluye también pinturas del neoimpresionista Paul Signac y del fauvista Othon Friesz.
El museo de la torre cerró en noviembre de 2019. Las colecciones marítimas de la ciudad, unos 13.000 objetos, se preparan para un nuevo museo de historia marítima dentro de las murallas, previsto hacia 2028, y el retrato de Girodet sigue perteneciendo a la ciudad.
