
Anne-Louis Girodet · PD
Chateaubriand meditando sobre las ruinas de Roma
Ficha
La historia
Cuando Napoleón vio este retrato, se dice que refunfuñó que aquel Chateaubriand parecía «un conspirador que había bajado por la chimenea». No le faltaba malicia al comentario. En 1808, el escritor ya había roto con él. Cuatro años antes, tras el fusilamiento del duque de Enghien ordenado por Bonaparte, había abandonado su servicio. Girodet lo pinta de pie ante las ruinas de Roma, la mano bajo la casaca, el pelo revuelto y la mirada sombría, con la pose del héroe romántico. Chateaubriand conocía bien Roma, donde había vivido un año enviado en misión por ese mismo poder del que luego se alejó. El cuadro se conserva hoy en Saint-Malo, la ciudad bretona donde el escritor había nacido.




