
La historia
El museo de la catedral de Siena existe para custodiar aquello demasiado valioso o frágil para dejarlo en la propia catedral, y su mayor tesoro es un único retablo. En 1311 Duccio di Buoninsegna terminó la 'Maestà', un enorme panel a doble cara con la Virgen entronizada rodeada de santos, y se dice que la ciudad entera lo llevó a la catedral en procesión. Presidió el altar mayor durante dos siglos, después fue desmontado, serrado en piezas y finalmente reunido aquí, con su anverso y su reverso expuestos ahora para poder rodearlo.
El museo ocupa parte de una nave inacabada. En la década de 1330 Siena empezó a ampliar su catedral para hacer una de las mayores de la cristiandad, y luego la peste negra de 1348 acabó con el plan y con buena parte de los obreros, dejando un gigantesco muro a medio construir.
Ese muro se puede subir. Una escalera estrecha dentro del Facciatone, la fachada abandonada, sale a una alta cornisa con una de las mejores vistas de los tejados de Siena, de pie sobre una catedral que nunca se terminó.


