Museo Nacional de Arte de Cataluña

Museo Nacional de Arte de Cataluña

Barcelona, España · Sitio web


La historia

En la década de 1920 un equipo de restauradores subió a remotas iglesias en lo alto de los Pirineos catalanes y arrancó los frescos medievales de sus muros. Las pinturas se estaban vendiendo al extranjero pieza a pieza, y despegarlas enteras y llevarlas a Barcelona fue la forma que eligió Cataluña de conservarlas. Recompuestas sobre soportes curvos con la forma de los ábsides originales, constituyen la mejor colección de pintura mural románica que existe.

La que todos vienen a ver es el Pantocrátor de Sant Climent de Taüll, pintado hacia 1123, una figura severa de ojos muy abiertos dentro de una almendra de luz que artistas catalanes posteriores, Miró entre ellos, trataron casi como un emblema nacional.

Todo ello llena el Palau Nacional, el enorme palacio con cúpula levantado en la montaña de Montjuïc para la Exposición Internacional de 1929, a una escala más propia de una coronación que de un museo. Pasadas las salas románicas, la colección continúa con retablos góticos, un Velázquez y un Zurbarán, y toda una planta de Modernismo catalán obra de los contemporáneos de Gaudí.

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Colección

30 obras