
La historia
En 1941 el gran retrato ecuestre de Giovan Carlo Doria, un joven noble genovés, pintado por Rubens, salió de Italia como regalo de Mussolini a Hitler, con destino al museo que Hitler proyectaba en Linz. Rubens lo había pintado en Génova en 1606, cuando Doria recibió la Orden de Santiago. El lienzo volvió a Italia en 1948, se expuso en Florencia y en Nápoles y regresó por fin a Génova en 1988, a este palacio.
La casa misma es buena parte de la visita. El noble Francesco Grimaldi la levantó en la década de 1590 sobre cimientos medievales, y en 1599 ya figuraba en los Rolli, la lista oficial de casas genovesas dignas de alojar a huéspedes ilustres. El coleccionista Ansaldo Pallavicino la compró en 1650, y sus cuadros, su platería y sus muebles siguen en las salas. En la década de 1730 Maddalena Doria y su marido Nicolò Spinola la renovaron al gusto rococó, con una galería de espejos traídos de París.
En 1958 los hermanos Franco y Paolo Spinola, que no tenían herederos, donaron el palacio con todo su contenido al Estado italiano. Las plantas nobles conservan el aire de una casa habitada, con los cuadros colgados entre los muebles de la familia. Las plantas superiores, arrasadas en la Segunda Guerra Mundial, reabrieron en 1992 como Galería Nacional de Liguria, donde el pequeño Ecce Homo de Antonello da Messina y la figura de mármol de la Justicia de Giovanni Pisano comparten salas con el Rubens.

