Museo Nacional de Escultura

Museo Nacional de Escultura

Valladolid, España · Sitio web


La historia

Casi todo lo que llena el Museo Nacional de Escultura salió de iglesias y monasterios. En 1836 el Estado español, con el ministro de Hacienda Juan Álvarez Mendizábal, se incautó de los bienes de las órdenes religiosas, y retablos e imágenes procesionales de los conventos de Castilla se reunieron en Valladolid. El museo fundado en 1842 para acogerlos se trasladó en 1933 al Colegio de San Gregorio, un colegio construido para frailes dominicos a finales del siglo XV.

El edificio forma parte de la visita. Su fachada, atribuida al escultor Gil de Siloé, está labrada como un retablo de piedra, una maraña de ramas, escudos y salvajes velludos. Dentro, la colección es sobre todo escultura en madera policromada del siglo XIII al XIX. El Santo Entierro de Juan de Juni, un escultor nacido en Francia, dispone figuras de tamaño natural en torno al Cristo muerto, y las imágenes de Gregorio Fernández, el gran escultor vallisoletano de principios del siglo XVII, se hicieron para salir en procesión por las calles en Semana Santa.

La pintura ocupa un lugar menor, con una excepción famosa. En 1603 el joven Rubens llegó a la corte española, entonces instalada en Valladolid, como enviado del duque de Mantua. Algunos de los cuadros que traía como regalo se dañaron en el viaje, y pintó otros nuevos allí mismo. Su Heráclito y Demócrito, el filósofo que llora y el que ríe, procede de aquella estancia y sigue en la ciudad.

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Colección

1 obra