
La historia
En febrero de 1933, con las tropas japonesas avanzando al sur de la Gran Muralla, la primera de más de 13.000 cajas salió en tren de la Ciudad Prohibida de Pekín. La colección imperial, abierta al público como Museo del Palacio solo ocho años antes, pasó después quince años en movimiento, primero hacia Shanghái y Nankín, y durante la guerra hasta el suroeste profundo, a Anshun y Leshan. Tras la rendición de Japón volvió a Nankín. Entre diciembre de 1948 y febrero de 1949, cuando la guerra civil se volvía contra el gobierno nacionalista, 2.972 de aquellas cajas cruzaron el estrecho hasta el puerto de Keelung. Eran solo una parte del conjunto, pero se habían elegido entre las mejores piezas.
Durante años los objetos esperaron almacenados en las colinas del centro de Taiwán. El museo, en el distrito de Shilin, al norte de Taipéi, abrió en 1965 y sigue nutriéndose de aquel cargamento. Por eso sus salas se recorren como un repaso de mil años de gusto imperial.
Entre las pinturas, busque Comienzo de la primavera de Guo Xi, pintor de la corte Song, fechado en 1072, un paisaje vertical de niebla y pinos retorcidos. Los cien caballos los pintó en 1728 Giuseppe Castiglione, jesuita italiano que trabajó en la corte Qing con el nombre de Lang Shining, y en ellos une el sombreado europeo al rollo horizontal chino. El rollo con más historia es Morando en los montes Fuchun, del pintor Yuan Huang Gongwang. En 1650 un coleccionista moribundo ordenó quemarlo para llevárselo consigo, un pariente lo sacó del fuego y sobrevivió partido en dos. El tramo más largo está aquí, en Taipéi, el más corto en el Museo Provincial de Zhejiang, en Hangzhou, y en 2011 las dos partes se expusieron juntas en Taipéi durante unos meses.


