
La historia
Al entrar en la Sala dei Giganti parece que las paredes se te vienen encima. Giulio Romano, pintor y arquitecto formado en el taller de Rafael, cubrió la sala desde el suelo hasta la bóveda de modo que ningún marco ni esquina deja descansar la vista. Columnas y rocas se desploman sobre los gigantes que intentaron asaltar el Olimpo, mientras Júpiter lanza rayos desde las nubes.
Giulio levantó el palacio desde 1524 hasta mediados de la década de 1530 para Federico II Gonzaga, señor de Mantua, en una isla de prados a las afueras de la ciudad donde la familia criaba sus célebres caballos. Era una casa para el placer y para recibir invitados, y en 1530 se agasajó aquí al emperador Carlos V, el mismo año en que elevó a Federico al rango de duque. Los propios caballos de los Gonzaga aparecen a tamaño natural en las paredes de la Sala dei Cavalli.
En la Sala di Amore e Psiche el tema pasa al amor. Las paredes muestran el banquete de bodas de Cupido y Psique repleto de dioses, y en una escena Venus y Marte se bañan juntos. En otra, Júpiter, convertido en serpiente, seduce a Olimpia, la madre de Alejandro Magno.
Hoy el palacio es un museo municipal, y entre sus pinturas cuelga el retrato que Tiziano hizo del propio Giulio, que sostiene en alto la planta de un edificio.


