
La historia
En una casa de ladrillo de la Böttcherstraße de Bremen cuelga un cuadro que Paula Modersohn-Becker pintó en París en 1906. Se retrata desnuda hasta la cintura, con las manos en torno al vientre como si esperara un hijo, y al pie escribió que lo pintó a los 30 años, en su sexto aniversario de boda. Suele describirse como el primer autorretrato desnudo de una pintora. Murió al año siguiente, con 31 años, pocas semanas después de dar a luz a su hija.
Veinte años más tarde, Ludwig Roselius, un comerciante de café de Bremen que había hecho fortuna con el café descafeinado, le abrió este museo en 1927. Se le suele considerar el primer museo del mundo dedicado a una artista. El escultor Bernhard Hoetger, que la había conocido en París, diseñó el edificio en el estilo del expresionismo de ladrillo, con ladrillos salientes, luces cambiantes y techos fantásticos, de modo que la propia casa forma parte de la visita.
Los años del nazismo fueron duros para él. En 1936 Hitler atacó la cultura de la Böttcherstraße en un discurso en el congreso del partido en Núremberg, y desde entonces la colección solo podía verse a petición. Los bombardeos de la guerra destrozaron buena parte de la calle, reconstruida hacia 1954. Hoy las salas muestran sus pinturas y dibujos, muchos prestados por la fundación que su hija Tille creó en 1978, junto a un amplio conjunto de esculturas y cuadros del propio Hoetger.
