
La historia
Al entrar en la plaza principal de Perugia, la catedral de San Lorenzo te muestra su costado. Su largo flanco, con un revestimiento de mármol que nunca se terminó, mira hacia la Fontana Maggiore, la fuente medieval de la ciudad, mientras que la puerta principal se abre a una plaza más pequeña detrás. Las obras empezaron en 1345 y concluyeron en 1490.
Es ante todo una catedral en uso, pero los amantes del arte vienen por un cuadro. En la capilla de San Bernardino cuelga el Descendimiento de la Cruz de Federico Barocci, el pintor de Urbino, realizado entre 1567 y 1569. Barocci lo preparó con una cantidad inusual de dibujos, 36 estudios conocidos, tres de ellos cartones a tamaño natural para trasladar el diseño.
La primera capilla guarda una reliquia venerada aquí como el anillo nupcial de la Virgen María, que llegó a Perugia desde la localidad toscana de Chiusi en 1473, entre protestas de Chiusi, y descansa en un relicario obra de orfebres del Renacimiento. En el museo de la catedral, al lado, cuelga un retablo de Luca Signorelli, el pintor de Cortona, cerca de manuscritos iluminados, algunos del siglo X.
