
La historia
En un ala del Castillo de Skokloster hay un gran salón de banquetes con las paredes desnudas, andamios y herramientas todavía donde los obreros las dejaron en el verano de 1676. Ese fue el año en que murió Carl Gustaf Wrangel, el mariscal de campo sueco que había dedicado más de 20 años y una fortuna a levantar este castillo barroco en una península del lago Mälaren, entre Estocolmo y Upsala. Las obras se detuvieron, y la sala, que hoy se llama el Salón Inacabado, nunca se terminó.
Wrangel se había hecho un nombre como comandante en la guerra de los Treinta Años, y el castillo se construyó para guardar lo que reunía. Se conservan unos 20.000 objetos, desde muebles y tejidos hasta la armería, una de las mayores colecciones de armas personales del siglo XVII.
Las pinturas cuentan la misma historia de guerra. En 1648, en los últimos meses del conflicto, las tropas suecas tomaron el Castillo de Praga, y el arte que el emperador Rodolfo II había reunido allí se envió al norte como botín. El cuadro más famoso que llegó así a Skokloster es el retrato de Rodolfo como Vertumno, el dios romano de las estaciones, de Giuseppe Arcimboldo, con el rostro hecho por completo de frutas, verduras y flores. Arcimboldo, el pintor de corte italiano que componía cabezas con objetos, está representado también por El bibliotecario, una figura formada con libros.
Tras Wrangel, el castillo pasó por las familias Brahe y von Essen, que mantuvieron su contenido en gran parte reunido. En 1967 el Estado sueco compró el edificio con todo lo que había dentro.

