
La historia
En abril de 1904, George Frederic Watts, que tenía entonces 87 años y era uno de los pintores más célebres de la Gran Bretaña victoriana, vio abrirse una galería dedicada a su propia obra en el pueblo de Compton, en Surrey, a poca distancia de su casa de campo, Limnerslease. Murió en julio de ese mismo año.
La había planeado con su esposa, la diseñadora Mary Seton Watts, y el arquitecto Christopher Hatton Turnor la proyectó al estilo Arts and Crafts, con salas iluminadas desde lo alto para que los cuadros cuelguen a la luz del día. Se exponen más de 100 pinturas de Watts, que abarcan unos 70 años de carrera, desde retratos y paisajes hasta los grandes lienzos simbólicos. Una de ellas es After the Deluge, terminada en 1891, en la que un sol deslumbrante irrumpe sobre el agua vacía tras el diluvio de Noé.
Cerca de allí, en el cementerio del pueblo, se alza la Watts Cemetery Chapel, que Mary diseñó y decoró con la ayuda de vecinos a los que enseñó a modelar arcilla, y que hoy también cuida la galería. La galería cerró en 2008 para una restauración financiada con 4,3 millones de libras del Heritage Lottery Fund y reabrió en 2011, y en 2016 Limnerslease, la casa y el estudio de la pareja, abrió también al público.
