
La historia
Santa Kinga reza de rodillas entre las montañas de Nowy Sącz en un lienzo que Jan Matejko, el pintor de historia nacional más conocido de Polonia, realizó en 1892 para el 600.º aniversario de su muerte. Kinga fue una princesa húngara casada con un duque polaco en el siglo XIII. Es la patrona de los mineros de la sal, y la leyenda le atribuye haber llevado la sal a Wieliczka, por eso el cuadro está aquí.
El Museo de las Salinas de Cracovia es ante todo un museo de la minería. Abrió en 1951 por iniciativa del pintor Alfons Długosz, cuando muchas de las antiguas galerías iban a cerrarse, y tiene dos sedes. Bajo tierra, en el tercer nivel de la mina de Wieliczka, a unos 135 metros de profundidad, su recorrido atraviesa cámaras históricas con herramientas y máquinas que trazan la minería de la sal desde las cuñas y los picos hasta los taladros eléctricos. En la superficie, en el Castillo de las Salinas, sede de la dirección de la mina desde el siglo XIII hasta 1945, las salas incluyen una gran colección de saleros.
Matejko aparece aquí una segunda vez, con un lienzo anterior, de 1879, que muestra a dos responsables de la mina, Seweryn Bethman y Andrzej Kościelecki, bajando a los pozos para combatir un incendio en 1510.
