
Alexandre Cabanel
1823–1889 · Francia · Arte académico
La historia
El Salón de París de 1863 acabó llamándose el Salón de las Venus, por todos los desnudos de sus paredes, y en el que todos coincidían era el de Alexandre Cabanel. Su Nacimiento de Venus muestra a la diosa a la deriva sobre la espuma en una pose más lánguida que púdica, y el emperador Napoleón III lo compró en el acto para su colección privada. Cabanel tenía 40 años y ese mismo año fue nombrado profesor de la École des Beaux-Arts y elegido miembro del Institut de France, el organismo que dirigía el propio Salón.
Aquella temporada formó parte además del jurado, el jurado que rechazó a tantos pintores, Manet entre ellos, que la protesta empujó al Estado a abrir un Salón de los Rechazados aparte para las obras excluidas. Dos años después, la Olympia de Manet, una mujer real que devuelve la mirada desde esa misma pose reclinada, se colgó entre las burlas del público. La historia ha dado la razón en gran medida a Manet, y Cabanel quedó como sinónimo de la academia contra la que empujaban los modernos.
Esa fama lo empequeñece. Fue uno de los retratistas y maestros más solicitados del Segundo Imperio, y su taller parisino formó a cientos de pintores, entre ellos el naturalista Jules Bastien-Lepage. Siguió ganando medallas del Salón y encargos del Estado hasta su muerte en 1889.




