
André Brouillet
1857–1914 · Francia · Arte académico
La historia
En un aula de la Salpêtrière, el enorme hospital de París, una joven se desploma hacia atrás en brazos de un médico mientras unos 30 hombres de levita oscura la observan. A su lado está Jean-Martin Charcot, el célebre neurólogo, y la mujer es su paciente Blanche Wittmann, retratada en lo que los médicos de entonces llamaban un ataque de histeria. André Brouillet pintó la escena en un lienzo de más de cuatro metros de ancho y la presentó en el Salón de París de 1887.
Brouillet llegó a la pintura dando un rodeo. Hijo de un escultor de Charroux, en el oeste de Francia, empezó estudiando ingeniería y después pasó a la École des Beaux-Arts, donde se formó con Jean-Léon Gérôme, el gran pintor académico de la época, y más tarde con el pintor de historia Jean-Paul Laurens. El cuadro de la Salpêtrière le dio fama, y sus rostros son retratos reales. El médico que sostiene a la paciente es Joseph Babinski, cuya prueba de reflejos se sigue usando hoy, y entre los oyentes se sienta Georges Gilles de la Tourette, que dio nombre al síndrome de Tourette.
A partir de entonces su carrera siguió un camino oficial. Pintó retratos, escenas de género y paisajes, ilustró a Victor Hugo y a Guy de Maupassant, y en 1904 la revista femenina Fémina lo llamó el pintor de la mujer. En 1906 recibió la Legión de Honor. Una estampa del cuadro colgaba en la consulta vienesa de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, que había estudiado con Charcot, y desde 1938 sobre su diván en Londres.
