Atribuido a Jan van Eyck

Países Bajos meridionales · Primitivos flamencos


La historia

Solo un puñado de tablas de Jan van Eyck llevan su firma, algunas junto a su lema Als ich can, lo mejor que puedo. Tras su muerte en Brujas en 1441, su taller y sus seguidores siguieron repitiendo sus composiciones, y desde entonces se discute dónde termina su propio pincel y empieza el de ellos.

Atribuido a Jan van Eyck es la etiqueta que usa un museo cuando cree que una obra es suya pero no puede demostrarlo. El enigma más conocido es una pareja de tablas pequeñas y casi idénticas con san Francisco recibiendo los estigmas, una en la Galleria Sabauda de Turín y otra en el Museo de Arte de Filadelfia. Ninguna está firmada, y los especialistas siguen sin ponerse de acuerdo sobre si las dos, una o ninguna salieron de su mano. El rastro escrito más antiguo es el testamento del mercader de Brujas Anselm Adornes, que en 1470 legó dos cuadros de san Francisco de van Eyck.

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Obras

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