
Corrado Giaquinto
1703–1766 · Reino de Nápoles · Rococó
La historia
La escalera principal del Palacio Real de Madrid se eleva bajo un techo de Corrado Giaquinto, a quien el rey Fernando VI llamó a su corte en 1753, cuando el pintor tenía 50 años. El palacio se había reconstruido en piedra tras el incendio del antiguo Alcázar en 1734, y sus bóvedas esperaban ser pintadas. Giaquinto se encargó de la capilla real y de la escalera, donde España rinde homenaje a la Religión y a la Iglesia. El rey lo nombró primer pintor de cámara y director de la nueva Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y Giaquinto suministró cartones para la Real Fábrica de Tapices. Los jóvenes pintores españoles aprendieron de lo que hizo en Madrid, y su influencia se advierte en la obra temprana de Goya.
Había nacido en Molfetta, un puerto de Apulia, se formó en Nápoles con Francesco Solimena, el pintor más destacado de la ciudad, y en 1723 marchó a Roma. Allí trabajó en el taller de Sebastiano Conca, otro discípulo de Solimena, y en 1727 ya tenía el suyo propio. Los frescos para iglesias romanas como San Nicola dei Lorenesi le dieron fama, y el arquitecto Filippo Juvarra lo llevó a Turín a pintar temas mitológicos para la Villa della Regina, una residencia real en la colina que domina la ciudad.
En 1761 llegó a Madrid el pintor alemán Anton Raphael Mengs, que trajo a la corte un gusto más frío y clásico. Al año siguiente Giaquinto regresó a Nápoles, donde siguió trabajando para la corona española hasta su muerte en 1766.
