Floris Verster

Floris Verster

1861–1927 · Reino de los Países Bajos · Impresionismo


La historia

Floris Verster creció dentro de un museo de historia natural. Su padre dirigía el Museo Nacional de Historia Natural de Leiden y era un reputado pintor de aves, y de niño Floris pasaba horas copiando los animales disecados de las vitrinas. Esa atención minuciosa a la naturaleza quieta y sin vida lo acompañó para siempre.

Nacido en Leiden en 1861, se formó en la Real Academia de La Haya junto a George Hendrik Breitner e Isaac Israëls, dos pintores que impulsarían el inquieto impresionismo urbano de Ámsterdam. Verster tomó un camino más callado. En 1888 se dio a conocer con un lienzo enorme de flores y hojas, y a partir de ahí renovó el bodegón floral neerlandés. Los maestros anteriores habían buscado flores raras y exóticas. Él se volvió, en cambio, hacia las cosas corrientes que lo rodeaban, plantas de todos los días, aves muertas, botellas y ollas, pintadas de cerca y a menudo a tamaño natural, con pincelada áspera y color intenso.

Pasó casi toda su vida en Leiden, trabajando despacio y bastante al margen de las modas de la capital. Una mañana de enero de 1927 lo encontraron muerto en un estanque cerca de su casa. Nunca se aclaró qué había ocurrido allí.

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Obras

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