Seguidor de Jusepe de Ribera


La historia

La manera de Ribera era fácil de reconocer y difícil de dejar en paz. Sombra espesa, una luz rasante, la piel pintada arruga a arruga, y los rostros de los viejos y los pobres tratados con la atención que solía reservarse a un retrato de encargo. Los pintores de Nápoles y de España trabajaron así durante décadas después de él. Un museo llama seguidor a un pintor así cuando el estilo es inconfundible y el nombre se ha perdido.

Entre los cuadros que llevan este nombre, dos están en la Alte Pinakothek de Múnich. Uno es el retrato de una anciana, que el catálogo bávaro sitúa bajo Ribera como obra de un seguidor. El otro muestra al verdugo sosteniendo la cabeza de san Juan Bautista, y está en la colección bávara desde 1799. Otro, El geógrafo, un anciano con un compás y un globo terráqueo, lo compró el Museum of Fine Arts de Boston en 1899.

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Obras

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