Friedrich von Amerling

Friedrich von Amerling

1803–1887 · Imperio austriaco · Realismo, Romanticismo


La historia

En 1832 un joven pintor vienés entregó un retrato oficial del emperador Francisco I de Austria, y aquello le dio nombre casi de la noche a la mañana. Friedrich von Amerling se convirtió en el artista al que la aristocracia austriaca quería para sus retratos, y durante el medio siglo siguiente pintó los rostros de la Viena imperial.

Trabajó a lo largo de los años del Biedermeier, las décadas serenas y recogidas posteriores a las guerras napoleónicas, cuando la acomodada burguesía vienesa amueblaba sus casas y gustaba de verse en la pared. Amerling les dio exactamente eso: piel cálida, luz suave, sedas y encajes pintados de modo que casi podían tocarse, halagadores y a la vez vivos. Junto a Ferdinand Georg Waldmüller, otro realista vienés, se le tiene por el mejor retratista austriaco del siglo.

Fue nombrado pintor de cámara en 1835 y conservó el cargo hasta 1880, y fue prolífico: dejó unas 1.200 pinturas. Con sus ganancias compró un pequeño palacio en Viena y lo llenó de arte. Cuando murió en 1887, la ciudad dio su nombre a una calle.

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Obras

3 obras