
Giuseppe Tominz
1790–1866 · Monarquía de los Habsburgo · Biedermeier, Realismo, Retrato
La historia
En la década de 1830, Trieste era un puerto franco, la puerta al mar del Imperio de los Habsburgo, lleno de recién llegados que habían hecho fortuna con la navegación y el comercio. Griegos, serbios, alemanes e ingleses vivían puerta con puerta, y muchos querían un retrato que mostrara que pertenecían a la ciudad. Giuseppe Tominz, en esloveno Jožef Tominc, se convirtió en su pintor. Trabajó en Trieste hasta 1855, retratando a matrimonios de comerciantes, familias enteras y personajes como Pasquale Revoltella, el empresario cuyo palacio alberga hoy el museo de arte de la ciudad.
Tominz venía de Gorizia, una ciudad fronteriza donde se hablaban el italiano y el esloveno. Cartas de recomendación de una archiduquesa austríaca lo llevaron a Roma en 1809, y en la Academia de San Lucas, la academia de pintores de Roma, ganó una medalla de plata en 1814. Esa formación se nota en el dibujo nítido y los colores fríos de sus retratos.
El retrato de Paolo Preinitsch que guarda el Belvedere es de hacia 1835. Este transportista llegado de Carintia era apodado el Napoleón de los caminos, y el cuadro se dio por perdido durante mucho tiempo hasta que reapareció en una subasta en Viena. Después de 1850 la vista de Tominz empezó a fallar, su hijo Augusto le ayudó en el taller y él abrió un estudio de fotografía para ganarse la vida. Murió casi ciego en 1866 en Gradišče, un pueblo cerca de Gorizia.
