
El transportista Paolo Preinitsch en el puerto de Trieste
Ficha
La historia
Hacia 1835, las mercancías que iban de Viena al puerto de Trieste seguían viajando por carretera, tiradas por caballos. El ferrocarril que uniría ambas ciudades no se terminó hasta 1857. De ese tráfico vivía Paolo Preinitsch. Nacido en Rosegg, en Carintia, se había enriquecido en Trieste como agente de transportes, y aquí, con más de 70 años, posa de brazos cruzados y con una alta chistera negra delante de su propio negocio. A su espalda esperan unos carruajes bajo un largo pórtico de tejas, una barca avanza por el agua y en la ladera una hilera de tiros de caballos arrastra carros cuesta arriba. El Belvedere ve en ellos una alusión a su oficio y a la propia ruta. En Viena, el viejo camino hacia el sur y el mar todavía da nombre a la Triester Straße.