
José Antolínez · PD
Retrato de una niña
Ficha
La historia
En 1899 el Prado abrió una sala dedicada a Velázquez, y el catálogo que se imprimió entonces sacó este retrato pequeño, junto con el de la otra niña que le hace pareja, de la obra del maestro y lo pasó a la lista de atribuidos. Durante buena parte del siglo XIX los dos habían corrido como velázquez, reproducidos en las monografías sobre él, y de esta niña se decía que era una de sus hijas. Carl Justi descartó esa idea por la ropa, cortada a una moda bastante posterior. El nombre que acabó fijándose lo propuso Diego Angulo en 1971: relacionó estos rasgos con las caras de los querubines de las obras religiosas documentadas de Antolínez, esas mismas cabezas redondas que se apiñan en sus Inmaculadas. La cuestión no está cerrada. En el catálogo de la exposición Velázquez celebrada en París en 2015 el cuadro figura como atribuido a Juan Bautista Martínez del Mazo, yerno de Velázquez.




