
Francisco de Zurbarán · PD
Taza de agua y rosa sobre bandeja de plata
Ficha
La historia
Hacia 1630, recién llegado a Sevilla y montando su taller, Zurbarán pintó esto sobre una tabla apenas del tamaño de una hoja de papel: una sencilla taza de agua y una sola rosa apoyadas en un plato de plata, contra una oscuridad total. Parece un simple ejercicio sobre la luz que cae en el agua y el metal, y funciona de maravilla como exactamente eso. Sin embargo, para los ojos españoles de entonces, ambos objetos eran signos de la pureza de la Virgen María, y la rosa no tiene espinas, un detalle que apunta a la creencia de que fue concebida sin pecado. Zurbarán se ganaba la vida pintando santos y monjes para los conventos de Sevilla. Los bodegones puros como este son raros en su mano. Solo se conocen unos pocos.




