
Francisco de Zurbarán · PD
Cristo en la cruz
Ficha
La historia
Cuando Francisco de Zurbarán pintó este Cristo en la cruz en 1627, tenía menos de 30 años y buscaba hacerse un nombre en Sevilla. Lo consiguió con esta obra. La destinó a la sacristía de un convento dominico, en una capilla con poca luz, y jugó con ese emplazamiento: sobre un fondo completamente negro, el cuerpo iluminado de Cristo resalta con un relieve tan rotundo que, según se contaba, quienes lo veían desde la reja lo tomaban por una escultura de madera policromada y no por una pintura. Zurbarán fija cada pliegue del paño y cada sombra con una calma silenciosa, sin dramatismo excesivo. El éxito le valió poco después la invitación del ayuntamiento de Sevilla para instalarse en la ciudad. Hoy la obra se conserva en el Instituto de Arte de Chicago.




