
Hombre tocando el laúd
Ficha
La historia
Lo primero que salta a la vista es la nariz. En la National Gallery piensan que ter Brugghen la pintó así de roja y brillante a propósito, quizá en broma, como si el cantante se hubiera tomado unas copas antes de empezar. En el Utrecht de la década de 1620, los músicos solos, de medio cuerpo y vistos muy de cerca, eran la especialidad de un pequeño grupo de pintores de la ciudad, y ter Brugghen era uno de ellos. Firmó y fechó este en 1624, arriba, sobre el fondo gris. Ese mismo año se publicó un grabado de otro de sus laudistas cantando, con unos versos debajo: toco con maestría las dulces y plenas cuerdas del laúd, y así puedo cantar con brío sabiendo que suena bien. El birrete con plumas y las amplias mangas blancas no se parecen a la ropa holandesa de diario y quizá procedan del teatro. La pluma de avestruz está hecha con pinceladas cortas y anchas.




