
Rembrandt · CC0
Un noble polaco
Ficha
La historia
Este hombre de gorro de piel y cadena de oro no era ningún noble polaco. En 1637 Rembrandt, recién instalado en Ámsterdam y en la cima de su fama, pintaba a menudo estas cabezas de fantasía, modelos disfrazados con trajes exóticos que vendía como estudios de carácter. El cuadro tuvo después una vida larga. Catalina la Grande lo compró para el Hermitage de San Petersburgo, y en los años 30 el gobierno soviético lo vendió, junto con otras obras maestras, al financiero norteamericano Andrew Mellon. Con su colección se fundó la National Gallery de Washington, donde cuelga hoy. La luz cae sobre la mejilla y deja el resto en una penumbra dorada.




