
Un puerto de mar
Ficha
La historia
En 1644 Claudio de Lorena llevaba muchos años en Roma, y es Roma la que reaparece, desmontada y recompuesta, en este puerto que nunca existió. Hay ecos de la villa Farnesina, del palacio Senatorio del Capitolio y del arco de Tito, y la portada del palacio en primer término se inspira en la entrada de los jardines Farnesio. La Venus de la balaustrada recuerda una famosa estatua antigua de la colección Médici. En ese mismo edificio un reloj marca las cinco. Encima, igual que en las banderas de los barcos, aparecen tres flores de lis doradas, el emblema de la corona francesa, señal de un comitente francés. En el muelle conversan unos caballeros bien vestidos, los barqueros llevan pasajeros hasta los navíos, un músico está sentado con su laúd y el sol baja hacia la bocana.




