
Rembrandt · PD
Andrómeda encadenada a las rocas
Ficha
La historia
Rembrandt tenía unos 24 años y aún trabajaba en Leiden, su ciudad natal, cuando pintó esta Andrómeda hacia 1630, todavía lejos de la fama de Ámsterdam. El mito cuenta que la princesa Andrómeda fue atada a una roca como ofrenda a un monstruo marino, hasta que el héroe Perseo la rescató. Pero aquí no hay monstruo ni héroe ni mar embravecido: solo ella, desnuda, con las muñecas amarradas por encima de la cabeza, el cuerpo en tensión y la boca entreabierta de miedo. El joven Rembrandt deja fuera toda la aventura y se queda con el instante de espanto de una mujer sola. La luz cae sobre su piel y su rostro asustado, y todo lo demás queda en penumbra.




