
The Metropolitan Museum of Art, Open Access · CC0
Aristóteles contemplando el busto de Homero
Ficha
La historia
En 1653 un noble siciliano, don Antonio Ruffo, encargó a Rembrandt un cuadro sin decirle qué pintar, dejándolo a su elección. Desde Ámsterdam la pintura viajó al año siguiente hasta su palacio de Mesina. Rembrandt eligió a Aristóteles, ricamente vestido, apoyando la mano con aire pensativo sobre un busto de Homero, el poeta que ya era leyenda siglos antes. Del filósofo cuelga una cadena de oro con un medallón de su discípulo, Alejandro Magno. Muchos han leído la escena como el sabio que sopesa su éxito mundano frente a la gloria eterna del poeta. Ruffo le pediría después dos compañeros más para la serie. En 1961 el Museo Metropolitano lo compró por 2,3 millones de dólares, la cifra más alta pagada por un cuadro hasta entonces.




