
Gustav Klimt · PD
Bosque de hayas I
Ficha
La historia
Un año antes, en 1901, Klimt ya había pintado bosques de abetos con los troncos en filas paralelas, todavía envueltos en el aire simbolista que tenían entonces muchos paisajes. Hacia 1902, en uno de sus veranos en Seewalchen, a orillas del lago Attersee, en la Alta Austria, volvió al mismo motivo con una mirada más atenta a lo que tenía delante, según lo describe el museo de Dresde. Él mismo contó que pintaba allí un pequeño hayedo al sol, con algunas coníferas mezcladas, y el título alemán significa justamente bosque de hayas. En Dresde, sin embargo, ven en estos troncos finos más bien abedules y álamos temblones jóvenes. La pintura es fina, a toques pequeños, sin grandes contrastes de luz y sombra, y la hojarasca del suelo centellea casi como un mineral. El horizonte queda tan alto que apenas se ve el cielo. La firma, GUSTAV KLIMT en mayúsculas, está abajo a la derecha, entre las hojas caídas.




