
Torso del Belvedere
Ficha
La historia
Durante siglos este mármol sin cabeza ni brazos se llamó Hércules. La figura está sentada sobre una piel de animal, y se creyó que era la del león de Nemea, la fiera que Hércules mató con sus propias manos. Mirada de cerca, parecía más bien la piel de una pantera, y hoy los Museos Vaticanos se inclinan por otro héroe de la guerra de Troya, Áyax, hijo de Telamón. Cuando las armas de Aquiles muerto, que Áyax reclamaba para sí, se concedieron a Ulises, el héroe se dejó arrastrar por la furia y se quitó la vida con su propia espada. En la reconstrucción que sigue el museo, la cabeza perdida se inclinaba con tristeza hacia la mano derecha, que empuñaba esa espada.
Un escultor ateniense llamado Apolonio la firmó en el frente de la base en el siglo I antes de Cristo, probablemente a partir de un bronce de la primera mitad del siglo II antes de Cristo. El Torso entró en las colecciones vaticanas entre 1530 y 1536, y desde entonces los artistas no han dejado de dibujarlo. Una historia muy repetida cuenta que el papa Julio II pidió a Miguel Ángel que lo completara y que él se negó, porque era demasiado bello para tocarlo. Ningún documento la respalda, y Julio murió en 1513, años antes de que el fragmento llegara a la colección papal. Nadie le añadió nunca cabeza ni miembros.