
Leonardo da Vinci, Benois Madonna, 1480. Wikimedia Commons. · PD
Madona Benois
Ficha
La historia
Hacia 1478, Leonardo tenía unos 26 años y acababa de dejar de ser solo un ayudante en el taller de su maestro Verrocchio, en Florencia. Esta pequeña tabla es de las primeras que pintó por su cuenta, y se le nota la libertad de un artista joven probando cosas. En vez de una Virgen solemne y quieta, pintó una escena casi doméstica. Una madre muy joven, casi una niña, sonríe y le tiende una flor a su hijo para verlo jugar, y el bebé la agarra con toda la concentración torpe de esa edad. Pero la flor no es un juguete cualquiera. Tiene los pétalos dispuestos en forma de cruz, una planta que anuncia, sin decirlo, la crucifixión que le espera al niño. Leonardo deja que el gesto tierno y el presagio convivan en la misma mano. El cuadro se perdió de vista durante siglos y reapareció en Rusia en manos de la familia Benois, que le dio su nombre. En 1914 el Hermitage lo compró por una cifra récord, después de que su conservador reconociera en aquella tabla oscurecida la mano del joven Leonardo.




