
Georges Seurat · PD
Niño sentado en un prado
Ficha
La historia
Los conservadores de Glasgow sospechan que este muchacho cuida vacas, y en el cuadro hay una pista discreta: arriba a la izquierda, en el borde del prado, pace una vaca rojiza. Él no la mira. Está sentado con la cabeza gacha, una figura oscura y pesada en medio de la hierba encendida por el sol. Según el museo, esa soledad y ese ánimo le deben mucho a Jules Bastien-Lepage, el pintor de la vida rural del que más se hablaba en el París de comienzos de la década de 1880, con sus campesinos aislados en campos abiertos y pintados con un detalle casi fotográfico. Seurat apenas pasaba entonces de los veinte años. La comparación puede hacerse en la propia ciudad, porque Glasgow guarda también «Pauvre Fauvette», de 1881, en la que una niña vigila una vaca en una ladera invernal y pelada. El lienzo de Seurat llegó a Glasgow en 1950, donado por los fideicomisarios del coleccionista escocés David Cargill.




