
Capricho con ruinas romanas
Ficha
La historia
Este pequeño lienzo vertical, de 43 centímetros de alto, llegó a la galería en 1962 con el legado de Dimitri Sursock, duque de Cervinara, junto con otras pinturas del siglo XVIII, entre ellas una vista de una plaza de mercado de Dresde de Bernardo Bellotto. Es un capricho, una vista inventada que combina edificios reales e imaginarios, y aquí el material son ruinas romanas.
Francesco Guardi lo pintó entre 1770 y 1780 aproximadamente, en los años en que, muerto Canaletto en 1768, se convirtió según el museo en su verdadero heredero en Venecia. Los pintores de caprichos tomaban prestado sin reparo, unos de otros y de los grabados. En un caso documentado, Guardi copió una composición de ruinas de Giovanni Paolo Panini, el especialista romano en este tipo de vistas, a partir de un grabado francés, y la volvió a pintar a su manera. El museo considera el capricho la salida natural para un artista acostumbrado a la cita, al montaje y a la copia.




