
Francisco Goya · PD
Niños inflando una vejiga
Ficha
La historia
Una vejiga de animal hinchada era el globo de los niños del siglo XVIII, un desecho del matadero convertido en juguete. Goya pintó esta escena en 1778 como sobrepuerta para el comedor de los Príncipes de Asturias en El Pardo, de modo que el tapiz tejido a partir de ella se vería desde abajo, encima del marco de una puerta. Los niños van bien vestidos, con casaca y sombrero, y detrás dos criadas conversan sin prestarles mucha atención. En la misma serie le hacía compañía otra sobrepuerta con muchachos cogiendo fruta. El lienzo mide 116 por 124 centímetros, la medida exacta del hueco que el tapiz debía cubrir.




