
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Cristo crucificado
Ficha
La historia
El lienzo mide setenta y un centímetros de alto, la medida de una pintura pensada para un oratorio y no para un retablo. Murillo lo pintó hacia 1677, en sus últimos años. Cristo aparece solo contra un cielo oscuro, sin ciudad al fondo y sin acompañantes, con la luz cayendo entera sobre el cuerpo. La obra perteneció a Isabel de Farnesio y recorrió con la corte La Granja de San Ildefonso, el oratorio de Aranjuez y las piezas de entresuelo del Palacio Real de Madrid, siempre con el mismo número, el 1176, que todavía está escrito en blanco sobre la esquina inferior izquierda del lienzo. Ingresó en el museo en 1847, y el título de la cruz conserva legible sólo su línea latina.




