
Cristo en el Monte de los Olivos
Ficha
La historia
Es la noche anterior a la crucifixión, en el huerto de Getsemaní, y Paul Troger la pintó hacia 1750 casi sin nada alrededor. Faltan los discípulos dormidos que tantos pintores colocaban a unos pasos. Cristo está solo, de rodillas junto a una roca, con las manos entrelazadas y la cabeza hundida sobre ellas. Un ángel se inclina a su lado y levanta un brazo. Sobre la piedra hay un cáliz, el de la pasión, el que Cristo pide a su Padre que aparte de él. Todo lo demás es oscuridad, y solo al mirar otra vez aparecen al fondo unos angelitos que lloran.
Troger repitió el tema en varias versiones. Esta figura en la galería imperial de pinturas desde 1781, cuando la colección de los Habsburgo se mostraba al público en las salas del Belvedere Superior, el mismo palacio donde cuelga hoy.


