
Vincent van Gogh, Cottages, 1883. Wikimedia Commons. · PD
Casitas
Ficha
La historia
En septiembre de 1883 Van Gogh se marchó a Drenthe, la comarca de turberas del noreste de Holanda, buscando un sitio barato y gente que trabajara la tierra. A principios de octubre una barcaza de turba lo llevó hasta Nieuw-Amsterdam, donde alquiló un cuarto en una posada y le escribió a Theo que aquello era de una belleza indecible. Estas casas bajas de tepe, las de los turberos, las pintó a la intemperie en pleno páramo, y el viento acabó formando parte del cuadro: la capa de pintura tiene mucha arena, que se le pegó al lienzo húmedo mientras trabajaba, y de cerca se distinguen los granos claros sobre la pasta oscura. Los tejados forman una masa pesada contra un cielo pálido y enorme, un equilibrio que le costó años resolver. Se quedó tres meses. En diciembre se le acabó el dinero y volvió a casa de sus padres.




