
Rogier van der Weyden · PD
Díptico de la Crucifixión
Ficha
La historia
Rogier van der Weyden pintó estas dos tablas hacia 1460, ya al final de su vida, y son de lo más austero que salió de su mano. En una, Cristo pende muerto de la cruz. En la otra, la Virgen se desploma en los brazos de san Juan Evangelista. Apenas hay escenario: ni paisaje, ni multitud. Detrás de las figuras cuelga un solo paño de color rojo sangre sobre un muro gris y desnudo, y ese rojo es casi el único color de toda la obra. Tanta desnudez ha llevado a pensar que el díptico se hizo para una cartuja, la orden que vivía en silencio y en un aislamiento casi total. El paño rojo está empujado hacia los bordes interiores de ambas tablas, una de las pistas de que siempre estuvieron pensadas para colgar juntas.




