
Francisco Goya · PD
Baile a orillas del Manzanares
Ficha
La historia
En octubre de 1776 la Real Fábrica de Tapices encargó a Goya una escena de diversión madrileña para el comedor de los Príncipes de Asturias en el palacio de El Pardo. La entregó en marzo del año siguiente y cobró 8.000 reales. Lo que pintó fue una seguidilla bailada al aire libre en la pradera del Manzanares, con majos y majas de la ciudad y, algo apartado, un militar de uniforme que se ha detenido a mirar. Esa mezcla de clases resultaba entonces más fácil sobre el lienzo que en la propia orilla, aunque la aristocracia madrileña se aficionara a vestirse y a hablar como los majos. El cuadro mide 272 por 295 centímetros, la medida que necesitaban los tejedores para copiarlo en lana a tamaño real.




