
Francisco Goya · PD
Liebres muertas
Ficha
La historia
En 1808 las tropas de Napoleón entraron en España, y en mayo los habitantes de Madrid se alzaron contra ellas y fueron fusilados en plena calle. Así empezó una guerra larga y cruel que Goya, primer pintor de cámara del rey, vivió sin moverse de la capital. Por esos años pintó una docena escasa de bodegones pequeños, todos del mismo formato modesto: piezas de caza y carne despiezada. Aquí dos liebres yacen sobre una repisa desnuda, el pelaje aún cálido de color, los cuerpos ya flojos. Estas obras las guardó en su propia casa y nunca las expuso. Lo que retiene la mirada es su atención, esa manera de examinar a los animales muertos con los mismos ojos penetrantes que dedicaba a sus modelos vivos, sin perder ni el peso del cuerpo laxo ni el brillo del pelo que se apaga.




